Community managers hasta en la sopa


El Community Manager y la generación del menor esfuerzo

Si hubiera esperado a un tema sobre foto, habría sido un pretexto perfecto para seguir sin escribir, así que aquí tienen, Community managers hasta en la sopa.

Les adelanto, si son muy delicados o se ofenden fácilmente, mejor no lean este post, vamos a echar algunas netas por aquí de las cuales no se necesita ser experto, sino solo conectar un par de neuronas (o usar el sentido común, dirían algunos).

¿Han escuchado la palabra subempleo? asumo que sí, pero ¿les aclaro qué tengo en mente cuando pienso en uno? Por acá en la Ciudad de México un subempleo es un franelero, persona que te cobra por ayudarte a que estaciones el auto y que, en la vía pública, te cobra estacionamiento como si ingresaras a uno privado. El que no paga, de vez en cuando es amenazado por un yo no respondo si le pasa algo a su coche, mi jefecito.

Hay muchos tipos de subempleos. Para la mayoría no se necesita estudiar y se puede cobrar, por ejemplo existen los que lavan los cristales de los autos mientras estás en el semáforo esperando. Sobre estos, gracias a una amiga que hizo un estudio, tengo entendido que ganan un promedio de 400 pesos al día, que son más o menos 12 mil pesos al mes, algo así como 910 dólares.

¿nada mal cierto?

Pero hasta aquí con las descripciones de los subempleos, lo que ahora nos atañe es el Administrador de Comunidades.

Cuando comenzó a inflarse la esfera del Social Media, salieron expertos de todos lados, seguramente había dentro de toda esta fauna verdaderos veteranos con conocimientos profundos del tema, pero la mayoría escribía o escribe en un blog y pretende vender expertise de la misma forma que un escritor de superación personal lo hace. Algunos de estos incluso se han paseado por aquí para tomar alguna que otra traducción libre que he hecho y usarla como conferencia (con todo y mis notas personales)…

Ahora la discusión es redefinir al Community Manager… y verán, a mi generación se le dijo (o al menos mi madre me lo dijo), que había que estudiar algo, alguna carrera, y que como esto del conocimiento nunca acaba, no estaba de más leer y hacerse de una buena biblioteca, ir a museos, exposiciones… pero no de Social Media señores, sino de toda clase de cultura, porque así como somos lo que comemos, también somos lo que leemos y estudiamos, y sí, aunque no les guste, también somos lo que escribimos y comentamos.

Así que si no tuviste educación de nivel o bajo la ortodoxia de la institución educativa, al menos te encerraste a leer mucho, ¿cierto?

Los problemas que han tenido los Community Managers por ya algunos años, tienen todos un mismo síntoma: deficiencias educativas.

La persona que administra presenta alguno, varios o todos estos ya clásicos escenarios:

  • Tiene terribles faltas de ortografía.
  • Tiene buena ortografía pero mala redacción.
  • Se toma a personal lo que le contestan en las redes sociales y se olvida de la marca que representa.
  • Tienen otro perfil en las mismas redes donde insultan al universo o escriben tonterías todo el día.
  • Ignoran totalmente los temas relacionados con la comunidad que administran.
  • Piensan que los usuarios son idiotas y así los tratan.
  • No saben mantener a la comunidad interesada.
  • Desconocen como traducir “likes a prospectos”.
  • Nunca han administrado una comunidad antes.
  • No ven a los usuarios como comunidad.

En fin, los puntos son obvios, como les decía, para conectar dos neuronas, pero queda claro que no es fácil porque aún las marcas más grandes han quedado literalmente embarradas con la tontería cometida por algún administrador.

Llegando al quid del asunto… ¿Es el administrador de la comunidad el único y absoluto responsable de esto?

¿Podemos ir toda la vida pensando que artículos como 15 cosas que deberían iluminar el camino de un CM van a arreglar todo mágicamente?

La persona que contrata a un Community Manager, por principio, tiene una parte de responsabilidad, porque debe, como en cualquier empleo, investigar a quien contrata, qué formación y experiencia tiene y, saber si está maduro para responder ante una crisis que puede comenzar en un grupo de Facebook y terminar en la plana de un periódico, sí, aunque no parezca.

Mientras la gente siga pensando que las redes sociales no requieren una formación educativa previa, esta esfera del Social Media va a crecer deforme y fracturada.

Esa cultura fracturada del Community Manager es así como el que ahora cree que estudia foto, diseño, programación o alguna otra carrera que dé para artículos en línea, en su mayoría se pasea por la web con una mentalidad del “arreglo rápido”, y pasa lo mismo con los cursos y conferencias, hay una preferencia por robar trucos inteligentes que por “aprender” habilidades sustanciales ganadas con trabajo a profundidad.

Aquí es donde regreso al subempleo. Justo donde el internet ha servido como motor para esparcir esta cultura del arreglo rápido, esta cultura light que evade el estudio y la experiencia profunda. Llena de foros y blogs donde la gente de marketing descubre el hilo negro del branding o teorías básicas (de primer semestre) de la imagen y el diseño pero con nombradas de forma rimbombante.

Lo malo no es que las descubran y se interesen, sino que todo se quede en la superficie, incluso los artículos que pretenden pre digerirnos la información. Sintetizar puntos concretos no es malo, pero quizá quedaría mejor explicado como lo decía Lukas Mathis:

rediseñar el producto de otros es un negocio complicado, desconoces por qué tomaron las decisiones que ya están plasmadas, no tienes los datos que ellos tuvieron.

No aprender nada en profundidad y después querer llegar a administrar una comunidad, es el mismo asunto. Hace poco más de diez años, en los clásicos foros, se nombraban administradores con base en su comportamiento y experiencias del día a día con los usuarios del grupo, esto sin contar que, por lo general, los administadores de ese entonces solían ser los que tenían un espectro de conocimiento más amplio y por supuesto, requisito, un control excepcional ante cualquier crisis, aparte de una brillante forma de escribir.

Tenemos también, un mundo analógico que está imitando al digital, donde lo malo no es tomar el curso, el diplomado o las conferencias, sino entenderlas como un total reemplazo de nuestra formación, como un atajo para, una vez más, evitar una educación profunda, abanderando una generación de pereza digital que mañana se quejará de su sueldo o su puesto, sin entender el origen del problema. ★

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