Fotografía: algunos mitos sobre ser fotógrafo


Siempre se tiende a romantizar la percepción que se tiene de un fotógrafo y cómo se vive la fotografía. Entendamos por esto no alguien que tiene una cuenta en Instagram o un canal de YouTube si no alguien que ha llegado un poco más lejos en el ambiente profesional y en la producción de obra.

Todo esto es lo que podríamos entender como los mitos de ser fotógrafo. Tan grandes a veces que incluso en algunas escuelas los toman como verdades absolutas.

En el blog de Magnum Photos aparece recientemente una entrevista al gran Alec Soth acerca de aprender de las fallas. Cuántas veces nos estamos crucificando por los errores que cometemos y cuántas veces por lo mismo perdemos las ganas de seguir en esto.

A lo largo de la entrevista aparecen muchas de sus experiencias pero aquí voy a subrayar las que personalmente he vivido.

Decidir no tomar la foto o entender que no tuviste suficiente claridad al momento

Cuando tienes ya algunos años haciendo fotografía, tu cerebro se vuelve bastante rápido para calcular los diferentes escenarios para valorar se valdrá la pena detenerse, cómo reaccionará esa persona, cómo te darás a entender, si esta es ideal para la imagen que quiero. ¿valdrá la pena todo el problema? Básicamente valorar en segundos algo así como el costo vs el beneficio para esa imagen.

Así pues, puedes decidir no tomar una fotografía y está bien. O bien entender si esa imagen tiene potencial para ser parte de un proyecto más grande, es sólo una escena interesante o si está relacionada con lo que en ese momento quieras construir.

En definitiva el aprendizaje está en dejar ir ciertas imágenes o en entender que aunque hayas tenido todo puesto para lograr una gran imagen, quizá no lograste hacer la conexión con todos los elementos y está bien.

Aprender a seleccionar los errores

Aunque Alec Soth utiliza principalmente film y valora mucho el factor sorpresa del error, me ha sucedido también en digital, encontrar defectos en un lente o en una configuración de la cámara y, al ver la imagen, fascinarte a tal grado para buscar el accidente nuevamente. Es probable que el error se vuelva parte de de la estética de tu trabajo y una forma de acentuar un mensaje o crear una atmósfera.

Una vez más sí, las imperfecciones puedes ser útiles.

No todo es satisfacción

La frustración en fotografía es normal. Es raro que todo salga perfecto. Parte del trabajo de ser fotógrafo es saber confrontar esto. Alec Soth lo compara con el Baseball. A veces le das a la pelota y a veces no, pero debes seguir jugando.

La paciencia

Una de las razones que me motivó a ser fotógrafo cuando comencé, fue la gratificación instantánea. Sí, esa que nutre el 90% de los fotógrafos al día de hoy. Los que quieren publicar y conseguir likes, follows y que están todo el tiempo viendo cómo doman el algoritmo de la red social. Pues nada, esa es la gran mentira. La práctica completa de la fotografía requiere paciencia y la habilidad de dejar ir cuando las cosas no salen bien. Alec Soth menciona esa habilidad de no aferrarte demasiado a esas imágenes que piensas que son asombrosas y relajarte. Que las dejes ir y sigas mirando hacia adelante. Incluso que tengas la paciencia para descubrir algo especial en las que estabas a punto de descartar.

Soth habla sobre un viaje reciente donde estuvo con un fotógrafo mucho más joven. Cómo notó la gran ansiedad que le provocaba decidir si tomaba o no la foto, si eran o no suficientemente buenas sus imágenes o si a esa audiencia imaginaria le gustarían. Y sí, es importante tener varios aspectos en cuenta pero para Soth hay que balancear todo eso para no quedarte congelado… o bien identificar cuando debes parar. La clave una vez más está en tomar las cosas con calma y ser paciente.

Trabajar demasiado cerca de casa

Cuando el entorno se vuelve tan familiar, la inspiración desaparece. Soth menciona que ya no fotografía todo el tiempo. Aquí está uno de los mitos más grandes del fotógrafo, tienes que fotografiar todo el tiempo o el de la mejor cámara es la que siempre está contigo.

En efecto no se puede vivir así todo el tiempo. Nadie quiere vivir interrumpiendo una vida cotidiana normal para tomar cada cosa que pasa, es algo que se aprende con la experiencia. Como lo menciona Alec Soth, hacer esto todo el tiempo degrada tu calidad de atención con los demás y no hay nada de malo en separar: ahora estoy trabajando, ahora estoy tomando un café contigo. Si no estoy trabajando, rara vez encuentro imágenes interesantes a mi alrededor y si el ambiente es demasiado familiar, menos.

Así pues, el mito del fotógrafo que ve algo 24/7/365 es falso. Hay tiempo para todo y siempre será bueno delimitar tu atención. Como cuando estás viajando, te pones en modo túnel, no hay distracciones, no hay que sacar a los perros, no hay que ir al súper. La calidad de concentración es única y estás rodeado de cosas que no te son familiares. El escenario perfecto para crear potencialmente tu mejor trabajo.

Explorar varios tipos de fotografía

El consejo típico, el mito. Enfócate en paisaje, enfócate en retrato, etc. Lo ideal es explorar todo lo que necesites y ver en dónde logras la conexión. A veces nos gusta demasiado el trabajo de cierto fotógrafo y tendemos a imitarlo, queremos tener una obra similar, luego entendemos que lo que estamos haciendo luce falso, que estamos siendo deshonestos con nosotros mismos. Si viajas y no sientes una conexión con el lugar, si presencias un evento y no sientes conexión o no te identificas con lo que ves, si haces un trabajo donde no te sientes auténtico. Nos ha pasado a todos, no hay fotógrafo perfecto.

Soth dice que al final se trata de ser honestos con nosotros mismos.

La voz interna

Todos tenemos una voz que nos identifica al crear imágenes pero no todos logramos encontrarla. Es la que nos da autenticidad como fotógrafos. 

Más de 10 años atrás recuerdo cuando estaba de moda el famoso HDR. Algunos estaban en eso y otros simplemente usaban Photoshop de forma excesiva en sus imágenes. La verdad es que en ese momento se divertía más uno editando que haciendo realmente fotografía. Años después vi esas fotos y me dieron vergüenza. En efecto no tenían ningún valor estético y no comunicaban nada. ¿sirvieron de algo? Seguro, fueron parte de mi formación y mi experimentación. Aprendí lo que no debía hacer. Me ayudaron a encontrar mi estilo más adelante.

Abandonar largos proyectos

Cuando encuentras esa voz, dice Soth, es posible abandonar proyectos en los que llevas mucho tiempo porque te has dado cuenta que no tienen que ver contigo o no hablan por ti. Estás siendo falso contigo.

¿Te ha pasado? Miras una vez más esas imágenes en las que llevas trabajando seis meses y ya no logras hacer conexión alguna con estas. Quizá ese proyecto se complicó tanto y el entorno se volvió tan familiar y aburrido que perdiste el hilo conductor.

Todo es un proceso. Dejar bajar la emoción y de forma calmada y con tiempo, revisar ese cuerpo de trabajo que lleva ahí meses.

Evitar las opiniones de los demás

Alec Soth dice que para descubrir cómo es que realmente te sientes, es necesario apartarte de las opiniones de los demás. Siempre habrá alguien que mire tu peor foto y te diga que es asombrosa. Muchas veces para ser honesto contigo mismo se requiere silenciar las voces externas y también está bien.

El típico mito aquí es que debes estar buscando siempre opiniones, muchas veces que vienen de personas con cero entrenamiento visual, que normalmente irán a los extremos. O eres muy bueno o realmente no sirves. Determinarlo tiene que ver más con la experiencia. Puede ser que realmente lo tuyo no sea la foto pero lo mejor es reflexionarlo primero a solas.

Abandonar un proyecto es malo

Este es como el mito millennial del cambio de trabajo cada seis meses.

Si abandonas un proyecto no es una total destrucción. Las fotos siguen ahí, en un archivo, listas para conectar con otros proyectos en el futuro, para ser un stock. No se sabe. Ayuda al aspecto emocional dejar ir. Soth dice que el punto principal es que todo nos lleva a otra cosa, que es parte del proceso. Aquí yo citaría a Einstein con aquello de la materia no se destruye, sólo se transforma.

En 2008 tuve la oportunidad de fotografiar en conciertos y aunque mi resultado fue bastante bueno al inicio, tuve un momento de lucidez en la tercer canción fotografiando a The National; vi un fotógrafo, digamos unos 10 o 15 años mayor que yo en aquel entonces y me pregunté si quería estar en una batalla de empujones con fotógrafos de 20 años por el resto de mi vida. Como dijera Alex Soth “I moved onto the next thing.”

Años después encuentro esas y otras fotos que hice en el pasado, más interesantes. No para haber construido una carrera alrededor de las mismas, pero quizá para inspirar algún proyecto editorial del que puedan ser parte ahora.

Alec Soth pasó por muchas de estas fallas y frustraciones ya casi por 25 años, así que si te sientes abatido o deprimido y no has vivido nada de esto o tienes poco tiempo en la fotografía, aún no has visto nada.

El aprendizaje: los errores y las fallas pueden llevarnos a nuevas posibilidades.

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